¿Por qué escribí El Hombre y su Sombra?
Cuando alguien me pregunta por qué decidí escribir esta novela, mi respuesta nunca empieza hablando de literatura.
Empieza con una pregunta.
¿Qué ocurre cuando una persona sufre en silencio y nadie se da cuenta?
Vivimos en una sociedad donde muchas historias encuentran el apoyo que necesitan, y eso es algo positivo. Pero también existen personas que, por diferentes motivos, esconden su dolor, no piden ayuda o sienten que nadie comprenderá lo que están viviendo.
Fue esa reflexión la que me llevó a escribir El Hombre y su Sombra.
No pretendía escribir un libro para señalar culpables ni para enfrentar a unas personas con otras. Mi intención era mucho más sencilla y, al mismo tiempo, mucho más difícil: invitar al lector a mirar el sufrimiento humano con empatía, sin prejuicios y sin etiquetas.
A través de Dani, Laura, Pedro y el resto de personajes, descubrimos que las decisiones, el miedo, el amor, el orgullo y el silencio pueden cambiar una vida para siempre.
Esta novela habla de relaciones, de heridas invisibles, de errores y de la posibilidad de reconstruirse.
También habla de esperanza.
Porque incluso cuando todo parece perdido, siempre puede existir un camino hacia adelante.
Por eso aparece la idea de la Nueva Igualdad.
No como una lucha entre hombres y mujeres, sino como una invitación a construir una sociedad donde cualquier persona que sufra encuentre comprensión, apoyo y la oportunidad de empezar de nuevo.
Ese es el verdadero corazón de El Hombre y su Sombra.
Y ese es también el motivo por el que seguiré escribiendo esta historia en las próximas entregas de la trilogía.
Gracias por dedicar unos minutos a leer estas líneas y gracias por acompañarme en este viaje.
Iván Pérez Izquierdo